Cómo priorizar en la farmacia: decidir mejor y avanzar más

Cómo priorizar en la farmacia: decidir mejor y avanzar más

Fabiola Garmendia

Una de las grandes habilidades que he aprendido a lo largo de mis años trabajando en la farmacia, es la priorización. Definitivamente, cuando lo hacemos somos capaces de avanzar, crecer, evolucionar y por supuesto, llegar a eso que queremos.

Puede que esto te suene a libro de desarrollo personal, pero créeme que te lo digo con conocimiento de causa.

¿Qué consigo cuando priorizo de verdad?

Una vez que consigues priorizar, la toma de decisiones es otra, discernir se te hace más fácil. Elegir si compras, o no; si vas a esa reunión, o no; si respondes ese email que crees que te llevará solo un par de minutos.

Tener esa reunión con ese delegado al que ya sabes que no le vas a comprar, responder al teléfono siempre o marcharte de la farmacia la última con la sensación de que no has hecho ni la mitad de lo que hubieses querido.

Y así, te puedo seguir enumerando situaciones en las que, seguramente, pensarás que te estoy leyendo el pensamiento.

Pero no es así, porque sé de primera mano los entresijos de la farmacia y cómo se sienten o se han sentido algunos de mis jefes cuando fui farmacéutica adjunta y muchas de mis clientas a lo largo de este tiempo como consultora de farmacias.

Por eso, hoy quiero ayudarte con 5 consejos para priorizar y decir adiós a la frustración por no llegar a todo. Ojo, concretamente a este “todo”, porque lo que quiero que te cuestiones cuando acabes de leer este post es si ese todo es realmente lo que quieres.

¿Cómo me organizo?

Lo ideal para comenzar es tener esa lista de objetivos o metas para tu año separada en pequeñas metas trimestrales y luego, mensuales. En resumen, es ir de macro a micro.

Te recomiendo que hagas este ejercicio, porque de esa lista de metas o tareas es donde vas aplicar estos 5 consejos de los que te voy a hablar ahora. Por supuesto, también podrás aplicarlos en las tareas de tu día a día.

Una vez que se lo que quiero, ¿qué hago?

Imaginemos que ya tienes esa lista de tareas. Ahora pregúntate:

¿Qué es eso que puedes posponer porque no quieres implementar a corto plazo?

Por ejemplo, quieres comenzar con la web de tu farmacia el próximo año, pero te han ofrecido un plan para hacerlo en 2 meses.

Sabes que se acercan las vacaciones, tienes a una colaboradora embarazada y en unas semanas se tomará su tiempo de descanso por maternidad. Vas a tener que delegar en otras personas sus tareas o rol, es decir, tendrás que hacer algunos cambios en la logística de tareas operativas.

Pues está claro, no es momento de reunirte con nadie para mirar el tema de la web, esta es una tarea pendiente para el próximo año. Por tanto, tener esa reunión ahora no será fructífero para ti, todo lo contrario, será algo que dejarás pendiente. Tendrás un frente abierto que no necesitas en este momento porque debes poner el foco en otra cosa.

Entonces, si no es algo que vas a implementar en este momento y que te acerque a tus objetivos del año, mejor dejarlo en la lista de hitos de los próximos meses.

¿Qué necesitas que ocurra ya, sí o sí, para seguir avanzando?

Me voy de nuevo al ejemplo anterior. Algo que necesitas que ocurra sí o sí es coordinar que tu colaboradora embarazada prepare en sus tareas a otro colaborador, siempre con el objetivo de que las cosas que ella realiza estén cubiertas. De esta forma, la transición sin ella será de otra forma y tu sentirás tranquilidad porque será una cosa menos en lo que pensar.

En resumen, ella ya estará delegando por ti esa tareas que realiza y que a ti te generan tranquilidad.

¿Hay alguna idea que funcione mejor que otra?

De esa lista de tareas, seguramente, tienes ideas que quieres implementar para innovar en algún proceso y porque sabes que te ayudarán a crecer. En este caso, pregúntate: ¿hay alguna idea que funcione mejor que otra?

Te pongo otro ejemplo. Imagina que quieres ofrecer la posibilidad de llevar los pedidos que te hacen por Whatsapp a cada una de las casas o que la gente venga a recoger sus encargos ya preparados. Estás en medio de dos ideas. ¿Cuál de las dos funcionará mejor? ¿Tienes colaboradores suficientes y dispuestos a hacer este trabajo? ¿Cómo son los horarios fuera de la farmacia para hacer las entregas? Incluso, ¿tienes un protocolo establecido para efectuar este servicio?

A continuación, de las dos ideas, te das cuenta de que prefieres prepararlo y que vengan a recogerlo porque, por logística, es más fácil así y de la misma manera, estás creando una experiencia de cliente, ya que puedes poner tu sello personal: en el envoltorio, añadiendo muestras, olor y diferentes sensaciones añadidas.

Sencillamente, es valorar los pros y contras de esas ideas para elegir cuáles requieren más esfuerzo, tiempo, dinero y energía para llevarlas a cabo.

¿Hay algo que despierta tu intuición?

Si es así, hazlo, pero, en este caso, te recomiendo que si te va a llevar un coste de tiempo y energía importante, te hagas la siguiente pregunta: ¿quién lo puede hacer por mi?

Verás como será más sencillo. Delegarás y estarás avanzando hacia tus metas y objetivos de una forma más productiva, práctica e inteligente.

Los “quiénes” son soluciones y los “cómo” son problemas por tu gran carga de trabajo y responsabilidades.

Se trata de priorizar para avanzar. Como otro ejemplo, una buena práctica es estar en constante contacto con tus clientes. Para ello, has decidido escribirles un email cada mes, pero no tienes ni idea de cómo hacerlo.

En este caso, contrata a una empresa especialista en marketing digital que te ayude a crear esa base de datos de clientes, con sus correos electrónicos y de esta forma, solo tendrás que encargarte del contenido que quieres comunicar a esa gran familia de la farmacia.

Recuerda que no tienes que saber hacerlo todo. Busca colaboradores externos expertos en otras áreas y verás como avanzas. Lo mejor es que puedas llevar a cabo con éxito esas ideas que tu cuerpo te está indicando.

¿Qué tareas o ideas van a generar un mayor impacto?

Empieza siempre por ahí. Ese es el punto exacto. Seguramente, esta idea sea la que te genere más disfrute, te dé más energía, satisfacción y por qué no, también, dinero. Es allí donde debemos poner el foco. Conseguir alcanzar esa meta te dará ese chute de energía para seguir adelante.

Espero que estos 5 consejos para priorizar mejor en la farmacia te ayuden en tu día a día. Sobre todo, a la hora de tomar decisiones más acertadas y con una mayor seguridad para evitar perder el foco en eso que quieres conseguir a final de año.

Confía en ti y rodéate de personas que estén alineadas con tu visión. De esta forma, será más fácil delegar, priorizar y por supuesto, disfrutar del trabajo habitual en tu farmacia, donde ganas tú, tu equipo y por supuesto, tus pacientes clientes.