Radiación solar y fotoprotección: un hábito para todos los días del año

Radiación solar y fotoprotección: un hábito para todos los días del año

La radiación solar, que es aquella emitida por el Sol, se propaga en todas direcciones a través del espacio mediante ondas electromagnéticas. Éstas pueden clasificarse de la siguiente manera:

  • Infrarroja (IR): con una longitud de onda de 780 a 1400 nm.
  • Luz visible (VIS): con una longitud de onda entre 400 y 800 nm.
  • Luz ultravioleta (UV): este tipo de radiación se divide en UVB, que tiene una longitud de onda de 290-320 nm y UVA, que tiene una longitud de onda de 320 a 440 nm.

Ahora bien, de las mencionadas anteriormente, ¿ qué radiaciones son realmente perjudiciales para la piel?

Tipos de radiación solar y cómo afectan a la piel  

Radiación Infrarroja (IR) y envejecimiento de la piel

La radiación infrarroja representa el 56% de las radiaciones que se reciben del sol. No la podemos apreciar a simple vista porque la longitud de onda es mayor que la de la luz visible. Son los rayos que mantienen la Tierra caliente y nosotros podemos apreciarlos mediante su efecto calorífico. Son los responsables en muchas ocasiones de los golpes de calor y de las insolaciones.

El efecto en la piel de la radiación infrarroja lo podemos observar con la pérdida de colágeno y elastina y el daño indirecto del ADN

Este tipo de rayos son capaces de alcanzar la capa más profunda de la piel, la hipodermis. Mediante su acción calorífica agota nuestros mecanismos de defensa antioxidantes de la célula y desencadena un aumento de los radicales libres. Los radicales libres son moléculas inestables, que aumentan la degradación de colágeno y elastina. Todo esto conlleva un envejecimiento prematuro de la piel.

Radiación Ultravioleta (UV) y cáncer de piel

Como hemos mencionado anteriormente, este tipo de radiación se divide en dos: UVB y UVA.

La radiación UVB tiene acción a nivel de la epidermis. Esto quiere decir que actúa a nivel del estrato córneo. Este tipo de radiación es la responsable de las quemaduras solares y de la llamada pigmentación indirecta de la piel. Este proceso se lleva a cabo mediante la estimulación de la formación de melanina en los melanosomas a partir del aminoácido tirosina.

En cambio, la radiación UVA que representa el 5 % de las radiaciones que se reciben del sol, es capaz de llegar hasta la dermis. El efecto de esta radiación es la llamada pigmentación directa de la piel, produce un bronceado inmediato

Esta radiación es la responsable del fotoenvejecimiento, que se caracteriza por una elastosis, es decir, este tipo de radiación es capaz de romper el tejido conectivo, compuesto por colágeno y fibras de elastina. Las zonas más afectadas suelen ser cara, cuello y escote. La piel afectada en exceso por este tipo de radiación se presenta engrosada, con gran sequedad y con arrugas profundas. Y lo más importante de este tipo de radiación es que está presente durante todo el año.

Es importante destacar que este tipo de radiación es la responsable de la aparición tanto del carcinoma basocelular como del carcinoma de células escamosas. Estos tipos de cáncer suelen aparecer en las zonas de piel expuestas al sol. 

El melanoma, es un tipo de cáncer de piel que se desarrolla cuando los melanocitos comienzan a crecer fuera de control. Este tipo de cáncer parece estar más asociado a la exposición a radiación UVB, pero la información más reciente indica que la radiación UVA también puede influir en su desarrollo.

Radiación Visible (VIS) y sus efectos negativos en la piel

Este tipo de radiación es capaz de penetrar en todas las capas de la piel provocando hiperpigmentación, eritema y envejecimiento prematuro de la piel, debido a la oxidación de las células.

Hoy en día con las pantallas de los dispositivos electrónicos y la luz emitida por las bombillas, debemos tener en cuenta que también producen luz visible, más concretamente luz azul. 

Este tipo de radiación, al ser capaz de penetrar en profundidad, conlleva numerosos efectos negativos, en los cuales vamos a profundizar. Es capaz de provocar deshidratación ya que disminuye el nivel de acuaporinas, que son las células que se encargan de mantener los niveles de hidratación de la piel. Además, producen que las metaloproteinasas destruyan la matriz extracelular, y esto provoque en consecuencia una degradación de colágeno y elastina. Esta degradación de colágeno y elastina provoca una pérdida de firmeza y elasticidad. También es importante destacar que provoca hiperpigmentación, porque estimula la activación de los melanocitos, y estos a su vez incrementan la cantidad de melanina de la piel.

Y cómo no recalcar la estimulación de la formación de radicales libres, que como hemos mencionado anteriormente, son moléculas inestables, que aumentan la degradación de colágeno y elastina.

¿Es necesario usar fotoprotección todos los días?

La respuesta sin duda es sí, nuestro rostro es la parte más visible y en consecuencia la más expuesta a la radiación. La radiación solar está presente durante todo el año, y nuestro rostro está expuesto de forma directa.

La elección de un buen fotoprotector es fundamental. Para ello debemos fijarnos en que contenga un SPF (Factor de Protección Solar) alto de 30 a 50 o muy alto 50+ dependiendo del fototipo de la persona. 

Es importante que contenga las siglas UVA, las cuales nos van a indicar que protege frente a la radiación ultravioleta A. O la nomenclatura PA (+, ++, ++++ o ++++) esta nomenclatura es otra forma de expresar la protección frente a la luz UVA, a mayor signo +, mayor protección.  

La aparición en el envase de las siglas IR-A, también las debemos considerar, ya que nos indican que nos van a proteger frente a la radiación infrarroja A.

Las siglas HEVL también las debemos tener muy en cuenta, ya que éstas indican que el producto nos va a proteger frente a la luz azul.

Además, hoy en día podemos encontrar en el mercado fotoprotectores formulados incluso con moléculas antioxidantes. Esto permite aumentar la eficacia del fotoprotector frente a la radiación UV.  Los antioxidantes neutralizan los radicales libres, cediendo un electrón y de esta manera detienen la reacción en cadena. Esto evita la degradación de las fibras de colágeno y elastina, que provocan los radicales libres.

Si tienes alguna duda sobre qué fotoprotector usar, nivel de protección solar adecuado u otras características, puedes consultar a un profesional de la salud como tu farmacéutico de confianza.