Problemas digestivos: Prevención y ayuda desde la farmacia

Problemas digestivos: Prevención y ayuda desde la farmacia

En este artículo, explicaremos cinco problemas digestivos comunes y cómo la farmacia puede ayudar a través de una amplia gama de soluciones que pueden mejorar la salud digestiva. 

Los trastornos digestivos constituyen una preocupación habitual en la sociedad contemporánea. Desde molestias estomacales hasta afecciones más complejas, como la enfermedad inflamatoria intestinal, estos problemas pueden tener un impacto considerable en la calidad de vida de quienes los experimentan.

Algunos consejos para prevenir problemas estomacales 

Adoptar hábitos saludables puede ser clave para prevenir problemas estomacales y mejorar la salud digestiva en general. Combinar estos consejos con tratamientos farmacológicos adecuados, puede proporcionar un enfoque integral. Algunos hábitos que te ayudarán son: 

Dieta equilibrada y rica en fibra 

Una dieta rica en fibra es clave para una buena salud digestiva. Presente en frutas, verduras, cereales integrales, legumbres y frutos secos, la fibra agrega volumen a las heces, facilitando su paso y previniendo el estreñimiento. 

Al absorber agua, promueve un tránsito intestinal adecuado. Además, beneficia la microbiota intestinal, favoreciendo un equilibrio saludable en el intestino. Este entorno bacteriano no solo mejora la digestión, sino que fortalece el sistema inmunológico.

Mantener una hidratación adecuada

Mantenerse hidratado es crucial. El agua, componente esencial del cuerpo humano, facilita la descomposición de alimentos y la absorción de nutrientes, actuando como un solvente natural. Además, mantiene la lubricación en el tracto gastrointestinal, facilitando el movimiento de los alimentos. 

Una hidratación adecuada previene el estreñimiento, evitando heces secas.

Además, tiene beneficios adicionales, como regular la temperatura corporal, eliminar toxinas y mantener una piel saludable. Se recomienda ingerir al menos 2 litros diarios, aunque las necesidades varían según la actividad y la salud individual.

Practicar deporte de manera regular

El ejercicio regular no solo ayuda a mantener el cuerpo en forma, sino que también beneficia la salud digestiva. Estimula los músculos abdominales, promoviendo el movimiento regular de los alimentos a lo largo del sistema digestivo. A su vez, mejora la circulación sanguínea en el abdomen, favoreciendo la función gastrointestinal al asegurar el suministro de sangre necesario para un funcionamiento eficiente. 

Actividades como caminar, yoga, natación o ejercicios aeróbicos moderados son suficientes; se recomienda realizar al menos 30 minutos diarios para obtener beneficios tanto en la salud general como en la digestión.

Reducción del estrés 

Reducir el estrés también es una ayuda para mejorar tu salud general y estomacal. La meditación, el yoga o simplemente tomarse tiempo para descansar disminuyen la tensión, aliviando los malestares gastrointestinales.

El estrés crónico puede desencadenar problemas digestivos, por lo que practicar técnicas de relajación es importante para mantener el sistema equilibrado y mejorar la calidad de vida.

Evitar las comidas copiosas antes de dormir

Consumir comidas abundantes o picantes antes de acostarse puede aumentar la probabilidad de acidez estomacal y malestares digestivos nocturnos. Cenar con antelación permite una digestión adecuada antes de ir a la cama, reduciendo la posibilidad de malestares.

Esta práctica ayuda a prevenir la regurgitación ácida y permite un descanso más confortable al facilitar un proceso digestivo más tranquilo.. 

Moderar el consumo de alcohol y cafeína

El exceso de estas bebidas irritan el revestimiento del estómago y dificultan el descanso, provocando problemas digestivos. Limitar su consumo es esencial para cuidar la salud digestiva previniendo malestares como la acidez y otras molestias gastrointestinales. Esta moderación reduce, a su vez, el riesgo de afecciones crónicas, contribuyendo a una mejor calidad de vida en general.

Problemas digestivos comunes desde la farmacia

A pesar de que un estilo de vida saludable y una dieta balanceada pueden prevenir muchos problemas digestivos, es esencial conocer los cinco más habituales y las recomendaciones que la farmacia puede ofrecer al respecto.

Acidez estomacal

La acidez estomacal, conocida como pirosis, es un malestar que genera una sensación de ardor en la región abdominal o en el pecho debido al reflujo del ácido gástrico. Esta irritación del esófago puede ocasionar molestias intensas. Sus síntomas típicos abarcan ardor en el pecho, regurgitación de alimentos, dificultad para tragar y dolor abdominal, empeorando tras las comidas o al acostarse.

Las farmacias ofrecen diversas soluciones para aliviar la acidez estomacal. Los antiácidos, disponibles sin receta, actúan neutralizando rápidamente el ácido en el estómago. En casos más persistentes, los inhibidores de la bomba de protones (IBP) son más efectivos al reducir la producción de ácido estomacal (Omeprazol, pantoprazol…)

Los farmacéuticos, expertos en el tema, brindan orientación sobre el uso adecuado de estos medicamentos y ofrecen sugerencias para ajustes en el estilo de vida, fundamentalmente para su prevención. 

Entre estas recomendaciones se encuentran evitar cenas copiosas antes de dormir y reducir el consumo de alimentos desencadenantes (picantes o cítricos). Este enfoque combinado, que incluye tanto la intervención farmacológica como los cambios en la rutina diaria, se considera esencial para controlar la acidez estomacal y mejorar la calidad de vida de aquellos que sufren este malestar digestivo.

Diarrea y estreñimiento

La diarrea y el estreñimiento son desórdenes comunes que afectan el funcionamiento digestivo, generando malestar. La primera se caracteriza por deposiciones frecuentes y líquidas, mientras que la segunda implica evacuaciones intestinales difíciles o poco frecuentes.

La diarrea puede ser causada por infecciones, intolerancias alimentarias o situaciones de estrés. Los medicamentos antidiarreicos más frecuentemente usados en farmacias contienen loperamida, un compuesto que disminuye la motilidad intestinal y alivia la diarrea.

Por otro lado, el estreñimiento puede ser el resultado de una dieta pobre en fibra, falta de actividad física o deshidratación. En la farmacia, se encuentran, entre otros, laxantes suaves que facilitan el movimiento intestinal, siendo útiles para tratar casos leves. Sin embargo, en situaciones más severas, como el estreñimiento crónico, es importante buscar orientación médica para evitar un uso excesivo de estos productos, ya que puede ser contraproducente.

Es importante incidir en este punto que, los productos considerados “naturales” pueden provocar reacciones adversas o incluso interaccionar con medicamentos u otras plantas medicinales, por lo que deben ser adquiridos, en farmacias para que el verdadero experto, el farmacéutico, te aconseje la que verdaderamente necesitas y te explique cómo usarla. 

Es muy común que las plantas medicinales, al considerarse inocuas acaben produciendo fenómenos de tolerancia o irritación en el aparato digestivo. Esto es especialmente frecuente en el caso de plantas con antraquinonas o derivados, como el aloe, el ruibarbo, la cáscara sagrada o el sen

En todo caso estas plantas laxantes deben usarse de forma puntual y siempre considerando qué otros productos, medicamentos y otras plantas incluidos, está tomando el paciente. Por último, siempre que se tome cualquier otro producto o suplemento, más si está compuesto por plantas medicinales, se debe comunicar al médico.

Además, los farmacéuticos pueden ofrecer recomendaciones como mantener una dieta equilibrada rica en fibra, beber suficiente agua, realizar actividad física regularmente y manejar el estrés, pautas fundamentales para prevenir y tratar la diarrea y el estreñimiento.

Asimismo, los farmacéuticos pueden aconsejar sobre la reposición de líquidos y electrolitos perdidos durante la diarrea, ya que la deshidratación es una preocupación importante en estos casos. En situaciones persistentes o si los síntomas son graves, es aconsejable hacer una una evaluación y tratamiento más completo. 

Intolerancias alimentarias

Las intolerancias alimentarias son reacciones adversas a ciertos alimentos debido a la incapacidad del cuerpo para digerir ciertos componentes, como la lactosa o el gluten. A diferencia de las alergias alimentarias que involucran al sistema inmunitario, las intolerancias implican dificultades digestivas y no suelen ser potencialmente mortales, pero sí generan malestar significativo.

Los síntomas varían según el tipo de intolerancia. La intolerancia a la lactosa puede ocasionar hinchazón, cólicos abdominales, gases y diarrea después de consumir productos lácteos. Mientras tanto, la intolerancia al gluten, presente en el trigo y otros granos, puede manifestarse con síntomas como fatiga, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento.

En la farmacia, se pueden encontrar soluciones para mitigar los síntomas de estas intolerancias. Por ejemplo, los suplementos de lactasa pueden ayudar a aquellos con intolerancia a la lactosa al facilitar la digestión de los productos lácteos. Asimismo, las enzimas digestivas específicas, como las proteolíticas, pueden mejorar la digestión de proteínas en personas con intolerancia al gluten.

Además, el farmacéutico puede aconsejar cambios en la dieta y el estilo de vida para ayudar a manejar las intolerancias alimentarias. Esto incluye sugerencias como la reducción gradual de los alimentos problemáticos, la búsqueda de alternativas adecuadas y la planificación de una dieta equilibrada para compensar los nutrientes perdidos al evitar ciertos alimentos.

Es importante destacar que, aunque los productos disponibles en la farmacia pueden proporcionar alivio temporal, es esencial buscar la orientación del  médico  para un diagnóstico preciso y un manejo a largo plazo de las intolerancias alimentarias en coordinación con el farmacéutico, pues este es el que le acabará dispensando el remedio elegido.

Reflujo Gastroesofágico (ERGE)

El reflujo gastroesofágico (ERGE) es un trastorno en el cual el ácido del estómago retorna al esófago, provocando irritación. Esta condición se produce cuando el esfínter esofágico inferior (EEI) no se cierra adecuadamente, permitiendo que el ácido gástrico regrese al esófago.

Los síntomas característicos del ERGE incluyen acidez estomacal, sensación de ardor en el pecho (pirosis), regurgitación de alimentos ácidos, dificultad para tragar (disfagia), tos crónica e irritación en la garganta.

En la farmacia, se ofrecen algunas soluciones como los antiácidos, e inhibidores de la bomba de protones (IBP).

Además, los profesionales pueden indicar ciertas pautas que pueden ayudar a minimizar los episodios de reflujo y a mejorar la calidad de vida de quienes padecen ERGE. Cómo evitar comidas copiosas antes de acostarse, mantener una postura elevada al dormir, reducir el consumo de alimentos desencadenantes (picantes o ácidas) y perder peso si es necesario. 

Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII)

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) es un término que engloba condiciones crónicas como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Estas afecciones generan inflamación persistente en el tracto gastrointestinal, pero difieren en la ubicación y la naturaleza de la inflamación.

Los síntomas varían según el tipo de EII y pueden incluir diarrea persistente, dolor abdominal, pérdida de peso, fatiga, sangrado rectal y molestias alrededor del área abdominal. Estos pueden ser intermitentes o continuos y, en ocasiones, pueden empeorar a lo largo del tiempo.

En la farmacia, se ofrecen ciertos productos para aliviar temporalmente los síntomas de la EII. Los medicamentos de venta libre, como los analgésicos para el dolor y los antidiarreicos para el control de la diarrea, pueden brindar alivio a corto plazo.

No obstante, recordemos que, como norma general, para la mayor parte de las diarreas ocasionales y autolimitadas, se aconseja una correcta hidratación oral a través de sueros específicamente formulados para estas situaciones, evitando el uso de antidiarreicos. 

Estos sueros están muy alejados de las bebidas isotónicas pensadas y diseñadas para la práctica deportiva que van a ocasionar una peor hidratación en esta situación clínica (pues la pérdida de electrolitos es diferente) y además pueden provocar irritación en el aparato digestivo. 

Es fundamental tener en cuenta que  los tratamientos específicos para la EII, como los corticosteroides, inmunomoduladores y terapias biológicas, requieren prescripción médica y su uso debe ser supervisado por un especialista.

Aún así el primer paso es seguir recomendaciones sobre cambios en la dieta y el estilo de vida, como llevar un registro de los alimentos que desencadenan los síntomas, mantener una dieta balanceada y realizar ejercicio regularmente, lo cual puede ayudar a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de quienes padecen esta condición crónica.

Es fundamental que las personas con EII mantengan una comunicación constante con su médico especializado, ya que el manejo de la enfermedad requiere un enfoque integral que incluye tratamientos farmacológicos y modificaciones en el estilo de vida, adaptados a cada situación individual.

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En resumen, los problemas digestivos son comunes y pueden afectar la calidad de vida de las personas. Desde la farmacia, los profesionales pueden hacer recomendaciones y pautar ciertos tratamientos de venta libre, aunque es fundamental consultar con un médico para hacer una valoración completa y poder manejar los síntomas a largo plazo si se trata de condiciones crónicas como la enfermedad inflamatoria intestinal o el SIBO.