¿Qué es el VIH, el SIDA y las enfermedades de transmisión sexual?

¿Qué es el VIH, el SIDA y las enfermedades de transmisión sexual?

En este artículo, destacamos el papel de las farmacias en la prevención y apoyo a los pacientes con VIH o SIDA y otras enfermedades de trasmisión Sexual (ETS), además de explicar su transmisión, diagnóstico, tratamiento y desafíos que estas presentan en el contexto global.

El VIH, el SIDA y las ETS siguen siendo un asunto de preocupación global, pues no solo representan un problema de salud, sino que también afectan a aspectos sociales y emocionales. 

VIH y enfermedades de trasmisión sexual, un problema en crecimiento

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ataca al sistema inmunológico, debilitándolo y dejando al cuerpo vulnerable a infecciones y enfermedades graves.

El origen VIH proviene de un tipo de chimpancé de África, donde se cree que se transmitió a los humanos a través del contacto con sangre infectada durante la caza o el consumo de carne de animales infectados. Esto ocurrió probablemente en el siglo XX.

Este virus es considerado una ETS, que se define como una infeccion que se transmite, principalmente, a través de relaciones sexuales sin protección, donde se incluyen otras patologías como gonorrea, clamidia, sífilis o herpes genital. Las cuales presentan síntomas específicos y requieren diferentes enfoques de tratamiento.

¿Cuál es la diferencia entre VIH y SIDA?

El  VIH y SIDA no son sinónimos. El SIDA es la etapa avanzada de la infección por VIH, en la que el sistema inmunológico está gravemente comprometido, lo que puede llevar a contraer enfermedades potencialmente mortales. Por lo que tener VIH no implica tener SIDA. 

El SIDA en cifras

A pesar de los avances médicos, el VIH sigue siendo un desafío importante para la salud pública a nivel global. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que 39 millones de personas vivían con el VIH a finales de 2022. De estas, dos tercios residían en África, evidenciando una carga desproporcionada en esta área.

En el mismo año, se registraron 630.000 muertes relacionadas con el VIH y 1,3 millones de personas contrajeron el virus, señalando una persistente transmisión y un impacto significativo en términos de mortalidad y nuevas infecciones.

En este sentido, la OMS, el Fondo Mundial y ONUSIDA han establecido estrategias online mundiales para combatir el VIH con el Objetivo de Desarrollo Sostenible de poner fin a la epidemia para 2030

Sin embargo, los datos muestran que, si bien se ha progresado significativamente, aún queda trabajo por hacer para alcanzar los objetivos planteados para el año 2025, especialmente en términos de diagnóstico, tratamiento y supresión de la carga viral entre las personas infectadas.

Estas cifras subrayan la importancia continua de los esfuerzos mundiales para abordar el VIH, aumentar el acceso a la atención médica y avanzar hacia la erradicación de esta epidemia en los próximos años.

Trasmisión del VIH, ¿cómo se contagia el VIH?

La transmisión del VIH ocurre principalmente a través de fluidos corporales, incluyendo sangre, semen, secreciones vaginales y leche materna. Las formas más comunes de contagio son: 

  • Relaciones sexuales sin protección: incluyendo relaciones vaginales, anales u orales con una persona infectada.
  • Intercambio de agujas contaminadas: durante el uso compartido de agujas, por ejemplo, para inyectarse drogas.
  • De madre a hijo: en el embarazo, parto o lactancia, una madre infectada puede transmitir el virus a su hijo.

Es importante destacar que el VIH no se transmite por contacto casual, como apretones de manos, abrazos, besos en las mejillas o al compartir utensilios, alimentos o bebidas. 

Aunque las causas de transmisión del VIH pueden ocurrir en diversas circunstancias, comprender las vías de contagio y tomar medidas preventivas adecuadas son pasos cruciales para reducir su propagación. Este conocimiento permite identificar situaciones de riesgo y estar alerta a posibles síntomas de contagio de VIH.

Diagnóstico del VIH

El diagnóstico del VIH es crucial para iniciar el tratamiento y cuidado adecuados, así como para prevenir la transmisión a otras personas. Las pruebas de VIH son accesibles y confiables, pueden detectar anticuerpos contra el virus o el propio virus en la sangre, fluido oral o muestras de saliva.

Las pruebas de VIH se dividen principalmente en pruebas de detección de anticuerpos y pruebas de detección de antígenos o ácidos nucleicos del virus.

  • Las pruebas de anticuerpos buscan la presencia de proteínas que el cuerpo produce en respuesta a la infección por VIH. Generalmente, se realizan a partir de una muestra de sangre o saliva. Suelen ser rápidas y ofrecen resultados en minutos, pero es importante tener en cuenta que pueden tardar varias semanas o meses en detectar la infección después de la exposición inicial al virus.
  • Las pruebas de detección de antígenos y ácidos nucleicos buscan directamente partes del virus o sus proteínas. Estas pruebas suelen ser más precisas en las etapas tempranas de la infección, detectando la presencia del virus incluso antes de que el cuerpo produzca anticuerpos. Se utilizan generalmente en laboratorios y pueden tardar más tiempo en ofrecer resultados.

Es esencial que las personas que tengan un riesgo de exposición al VIH, ya sea por prácticas sexuales sin protección, intercambio de agujas o cualquier otra situación de riesgo, se realicen pruebas regularmente, incluso si no presentan síntomas. 

Un diagnóstico temprano permite el acceso oportuno al tratamiento, cuidado y apoyo, mejorando significativamente la calidad de vida de quienes viven con el VIH y contribuyendo a reducir la transmisión del virus.

Tratamiento para el VIH

Los avances en tratamientos antirretrovirales han transformado el manejo del VIH. Estas terapias son clave para controlar la replicación del VIH en el cuerpo, reducir la carga viral y preservar la función inmunológica. 

Los medicamentos antirretrovirales (TAR) actúan atacando diferentes etapas del ciclo de vida del virus, impidiendo su replicación y reduciendo su actividad en el organismo.

Estos tratamientos no representan una cura definitiva, pero permiten a las personas infectadas llevar vidas más saludables y prolongar su esperanza de vida. Además, al reducir la cantidad de virus en la sangre, disminuyen las posibilidades de transmisión a otras personas.

Los regímenes de TAR generalmente constan de una combinación de medicamentos, denominada terapia antirretroviral altamente activa (TARAA). Esta combinación múltiple es fundamental, ya que ataca al virus desde diferentes ángulos, reduciendo así la probabilidad de que el VIH desarrolle resistencia a los medicamentos.

Es crucial mantener la adherencia al tratamiento para garantizar su eficacia. Saltarse dosis o interrumpir el tratamiento puede conducir a la reaparición del virus y a la resistencia a los medicamentos, limitando las opciones terapéuticas futuras. 

Además, estos medicamentos pueden tener efectos secundarios, que varían según el tipo y la combinación de fármacos utilizados. Por ello, es esencial seguir las indicaciones farmacéuticas y mantener un seguimiento continuo para monitorear la respuesta al tratamiento y gestionar cualquier efecto adverso.

Otras enfermedades de transmisión sexual

Además del VIH y el SIDA, existen varias ETS como gonorrea, clamidia, sífilis y herpes. Estas infecciones tienen diferentes síntomas y tratamientos, pero todas requieren atención médica adecuada.

  • La gonorrea, causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae, puede afectar los genitales, la garganta o el recto, manifestándose a través de secreción uretral, dolor al orinar y, en casos avanzados, complicaciones graves como la enfermedad inflamatoria pélvica.
  • La clamidia, ocasionada por la bacteria Chlamydia trachomatis, es una de las ETS más comunes. A menudo es asintomática, lo que dificulta su detección temprana, pero puede causar complicaciones graves en mujeres, como la enfermedad inflamatoria pélvica, y en hombres, inflamación testicular.
  • La sífilis, provocada por la bacteria Treponema pallidum, tiene múltiples etapas y puede afectar varios órganos. Se manifiesta inicialmente con una llaga indolora en el área de contacto y, si no se trata, puede progresar a etapas más avanzadas que afectan el corazón, el cerebro y otros órganos.
  • El herpes genital, causado por el virus del herpes simple (VHS), produce llagas dolorosas en los genitales o alrededor. Este virus puede permanecer latente en el cuerpo y causar brotes recurrentes a lo largo del tiempo.

Es crucial fomentar la concienciación sobre la importancia de las pruebas regulares para ETS, especialmente para aquellos que tienen múltiples parejas sexuales o que experimentan síntomas sospechosos.

El acceso a la atención médica y a métodos preventivos, como el uso correcto de preservativos (masculino o femenino), desempeña un papel esencial en la reducción de la incidencia y el impacto de estas infecciones en la salud pública.

¿Cuáles son los desafíos frente al VIH y el SIDA?

Algunos de los desafíos que presenta esta enfermedad son: 

  • Estigma y discriminación: el estigma asociado al VIH, el SIDA y a las ETS dificulta la búsqueda de ayuda y la divulgación de la condición. Esta discriminación puede aislar a las personas afectadas, obstaculizando su acceso a servicios médicos y de apoyo.
  • Acceso limitado a servicios médicos: en algunas regiones, el acceso equitativo a tratamientos antirretrovirales y servicios de atención médica es escaso. Esto se debe a barreras económicas, geográficas o sociales que impiden a las personas recibir el cuidado adecuado.
  • Disponibilidad y asequibilidad de tratamientos: a pesar de los avances en terapias, el acceso a tratamientos antirretrovirales sigue siendo desigual en diferentes partes del mundo. La falta de recursos y la carencia de programas de salud accesibles dificultan que todos los afectados puedan beneficiarse de estos tratamientos.
  • Falta de educación: la limitada educación sobre prácticas sexuales seguras y la transmisión de enfermedades sigue siendo un desafío. El conocimiento insuficiente contribuye a comportamientos de riesgo y a una propagación más amplia de VIH y ETS.
  • Necesidad de mayor concienciación: La concienciación sobre la importancia de las pruebas regulares, el tratamiento oportuno y la prevención de ETS y VIH es esencial. Promover una mayor educación pública y reducir la estigmatización son pasos cruciales para abordar estos desafíos.

La superación de estos desafíos requiere un esfuerzo a nivel global, que incluya programas educativos efectivos, políticas inclusivas de atención médica y estrategias de sensibilización para promover prácticas sexuales seguras y el acceso equitativo a tratamientos y servicios médicos.

Prevención de las enfermedades de transmisión sexual desde la farmacia

Las farmacias desempeñan un papel crucial en la lucha contra el VIH, el SIDA y las ETS. Estas son puntos de educación, apoyo y asesoramiento confidencial, además de lugares donde se pueden adquirir preservativos y pruebas de detección. 

Algunas acciones que los farmacéuticos pueden realizar desde las oficinas de farmacia para contribuir en la prevención de las distintas ETS son: 

  • Educación y asesoramiento: proporcionar información detallada y clara sobre prácticas sexuales seguras, la importancia del uso de preservativos y la prevención de enfermedades de transmisión sexual.
  • Dispensación de preservativos: ofrecer preservativos de calidad a precios accesibles, promoviendo su uso como método eficaz para prevenir ETS y VIH.
  • Pruebas de detección y derivación: ofrecer pruebas de detección del VIH o proporcionar kits de autodiagnóstico, además de ofrecer información sobre dónde acudir para pruebas más exhaustivas y atención médica especializada.
  • Asesoramiento confidencial: crear un entorno seguro para que las personas puedan expresar sus inquietudes, preguntas o miedos relacionados con la salud sexual, garantizando un espacio libre de juicios.
  • Promoción de tratamientos y terapias: informar sobre la disponibilidad de tratamientos antirretrovirales y terapias para ETS, destacando la importancia del tratamiento para reducir la propagación de estas enfermedades.

Además desde la farmacia, deben asegurar la adherencia al tratamiento, por ello en casos de problemas de suministro con ciertos medicamentos podrá buscarlo a través de la herramienta LUDA, que permite al farmacéutico saber de forma instantánea la botica más cercana que dispone de la medicación para su dispensación.

  • Continuidad: ofrecer seguimiento y consejería continua para aquellos que requieren apoyo a largo plazo, especialmente para aquellos diagnosticados con VIH.
  • Colaboración con instituciones médicas: establecer vínculos con centros de salud y organizaciones especializadas para derivar a los pacientes a servicios médicos y sociales, asegurando una atención continua y adecuada.
  • Colaboración entre las áreas comunitaria y hospitalaria: Hay proyectos en marcha que permiten que los pacientes tengan su medicación anti VIH en su farmacia comunitaria, enviada desde el hospital.

Como hemos comentado en otras ocasiones, el papel de los farmacéuticos en la farmacia no solo se limita a la dispensación de medicamentos, sino que es un recurso valioso en la educación, prevención y apoyo a la salud, desempeñando un rol esencial en la lucha contra las enfermedades como el VIH o el SIDA y las ETS en la comunidad.

En resumen, las diversas ETS y sobre todo el VIH o el SIDA tienen un impacto tanto físico como emocional y el estigma social puede dificultar la búsqueda de ayuda.

La educación sobre prácticas sexuales seguras, el acceso a pruebas y tratamientos, y la eliminación del tabú son cruciales para prevenir la transmisión y dar apoyo a quienes están afectados por estas enfermedades. 

Por ello, la promoción de la conciencia y la disponibilidad de recursos en entornos como las farmacias son fundamentales para abordar este desafío de salud pública.